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21 oct 2020

El diario de Frank Brown #EerieOctober2020

(Partida de English eerie - Escenario: "El río perdido")





El diario de Frank Brown

09 de Agosto de 1921

Hemos decidido aceptar la oferta de Mary de ir de canotaje en el Edén. A mi me pareció una idea maravillosa desde el principio, pero nos costó lo suyo convencer a Geoffrey. Al final aceptó cuando le dije que sería una buena forma de sacudirse el tedio de la cotidianidad. Sabía que esto lo convencería pues, al igual que yo, el pobre cae en los oscuros recuerdos de las trincheras cuando no tiene algo para distraerlo.
Todo está preparado. Saldremos mañana temprano hacia Cumbria y comenzaremos nuestras merecidas vacaciones.

10 de Agosto de 1921

¡Cumbria es un lugar maravilloso! Su paisaje rural es una medicina para mis ojos que ya estaban cansados de ver edificios y calles rectas. La gente amigable de los alrededores también es un fresco cambio de la muchedumbre enfurruñada de la ciudad.
En la mañana rentamos una canoa y nos dirigimos al ojo de agua del Edén, desde donde partimos con entusiasmo. El plan es navegar unos 140 kilómetros hasta Carlisle.

14 de Agosto de 1921

El viaje ha sido todo lo que esperaba: refrescante, relajante y revitalizante. Veo a Geoffrey más relajado que de costumbre y creo que le está haciendo bien hacer ejercicio remando. Mary e Ivy por su parte se la pasan juntas la mayor parte del tiempo. Mary nos presentó a la joven estadounidense como su amiga, pero por como se miran yo diría que algo más está aflorando entre ellas. Diría que compadezco un poco a Ivy, pues Mary es un espíritu libre y aventurero que no soporta estar en un mismo sitio mucho tiempo. Pero la joven parece compartir el espíritu aventurero de Mary.
Sin embargo, no todo ha  sido bueno. Hemos tenido algunos disgustos con el clima. Y hoy descendió sobre nosotros una niebla densa y fría. Espero que se pase pronto, pues bloquea la vista del paisaje y eso le quita la mitad de la diversión al viaje. Geoffrey insiste en que el viaje ya cumplió su cometido y deberíamos volver. La niebla parece haberlo puesto nervioso.

15 de Agosto de 1921

La niebla se ha levantado, pero preferiría que no lo hubiera hecho. El paisaje es completamente distinto. Las orillas están desoladas y todo está inquietantemente silencioso excepto por algún que otro graznido de cuervo. Hemos decidido apresurarnos a llegar a Carlisle. En parte porque todos nos sentimos algo inquietos, pero principalmente porque Geoffrey se ve muy desmejorado. Lanza miradas nerviosas a todo lo que lo rodea y su sueño es intranquilo.
Hemos acampado para pasar la noche y mañana comenzaremos a avanzar con más vigor.

16 de Agosto de 1921

Esta mañana encontramos la canoa destrozada. No logramos determinar si la corriente del río la dañó de alguna forma o si fue algún animal.
Mary dice que la puede reparar, pero tomará varios días y algo de madera. Tenemos suministros más que suficientes para esperar, pero no sé si tenemos la presencia de ánimo necesaria; en especial Geoffry.
Necesitamos madera para reparar la canoa, de modo que acompañé a Ivy a recoger un poco de los alrededores. Mary se quedó haciendo compañía al pobre de Geoffrey. Encontramos un muy buen lugar para recolectar madera, por desgracia estaba en medio de terreno pantanoso. Cuando intenté volver cargado de madera me comencé a hundir. Por suerte Ivy estaba conmigo y logró sacarme, pero perdimos la madera.
Cuando íbamos de regreso con la poca madera que Ivy había logrado recolectar, fuimos atacados por una banda de cuervos. Las negras aves salieron directo del pantano y se abalanzaron sobre Ivy. Era como si quisieran que soltara la madera. Intenté ahuyentarlos, pero fue inútil. Terminamos dejando la madera y huyendo hasta el campamento.
Le contamos lo sucedido a nuestros amigos y Geofrey atendió a Ivy. Uno de los cuervos le había hecho un profundo corte en un brazo.

17 de Agosto 1921

La niebla volvió. Esta vez Mary e Ivy fueron en busca de madera. Tendrán que caminar más lejos para evitar el pantano, pero es la opción más segura. Yo me quedé con Geoffrey y estamos iluminando bien el campamento para que nuestras compañeras puedan volver con facilidad; y también para que Geoffrey esté más tranquilo.
Mary e Ivy volvieron con la madera necesaria para reparar la canoa. Geoffre insistió en comenzar las reparaciones de inmediato y nos pusmos manos a la obra. Todos estamos ansiosos por irnos. Mientras trabajabamos en la canoa Ivy se desmayó y casi se golpea la cabeza con una roca. La llevamos al campamento y Geoffrey la revisó. Dijo que tenía fiebre debido a que su herida se había infectado. La niebla no nos dejaba ver y hacía que las rocas cerca del río estuvieran húmedas y resbaladizas, así que decidimos posponer las reparaciones hasta mañana.

18 de Agosto 1921

Las cosas empeoran a cada momento. Ivy sigue débil por la fiebre así que comenzamos las reparaciones sin ella. Todo iba bien hasta que  Mary fue al campamento por otro martillo. La escuchamos gritar y corrimos a su encuentro. La encontramos frente a su tienda. Ivy la estaba ayudando a sentarse. Mary tenía una pierna rota, pero Geoffrey la  atendió de inmediato. Su experiencia como médico de trincheras nos está viniendo muy bien. Mary está bien, pero su movilidad se ha visto reducida. Cuando les preguntamos qué pasó nos contaron que Mary estaba ayudando a Ivy a volver a la tienda para descansar y tropezaron.
Después de atender las heridas de Mary y comer un poco, intentamos continuar con las reparaciones de la canoa, pero se desató un aguacero que nos obligó a refugiarnos en nuestras tiendas.
A media noche me despertaron los gritos de Geoffrey. Salí de mi tienda y lo encontré con su rifle en mano maldiciendo en dirección al pantano. En la distancia, bajo la sombra de los nudosos árboles, había tres altas siluetas oscuras. Sus largos brazos parecían estar emplumados. Aquellos rostros alargados y puntiagudos nos observaban fijamente. Ivy les disparó con su revólver y las siluetas se perdieron en el pantano a una velocidad escalofriante. La joven había encargado su revólver y siguió presionando el gatillo hasta que Mary apareció para consolarla. Su rostro era una máscara de determinación y repetía “no me llevarán” una y otra vez.
Después de eso recogimos el campamento a toda prisa y nos fuimos a la otra orilla del río. La canoa aún no está lista para continuar el viaje río abajo, pero logramos usarla para cruzar al otro lado. Intentamos caminar por la orilla para alejarnos de las criaturas, pero la herida de Mary no nos permitió avanzar demasiado.

19 de Agosto de 1921

Pasamos una noche terrible. Hicimos turnos de vigilancia en caso de que las criaturas pájaro volvieran. No aparecieron, pero durante mi vigilia hice un descubrimiento inquietante. Le estuve dando vueltas toda la mañana hasta que por fin me decidí a contárselo a los demás: las estrellas están mal. No reconozco ninguna de las constelaciones. Ivy dice que también se dio cuenta, pero no nos lo contó para no alarmarnos. Geoffrey se alteró y se puso a gritar que nunca volveríamos a casa. Nos costó calmarlo, pero comienzo a pensar que tiene razón.
La canoa está lista para continuar río abajo, pero ahora tenemos otro problema. Mientras terminábamos las reparaciones, nuestro campamento fue atacado por una banda de cuervos. Se comieron toda nuestra comida e hicieron agujeros en nuestras tiendas.

20 de Agosto de 1921

Esta mañana comimos lo poco que pudimos forrajear en las orillas del bosque y por fin nos pusimos en camino. Geoffrey y yo nos íbamos a encargar de remar, pero Ivy aseguró que ya estaba mejor e insistió en tomar uno de los remos. Así que Mary y yo tomamos el puesto de  vigías con los revólveres listos. Creí ver una silueta entre los matorrales de la orilla y le disparé, pero en el último momento el remo de Ivy me golpeó la mano desviando mi disparo. Dijo que había sido un accidente mientras sostenía su brazo herido. Pero su mano más que sostener el brazo parecía estarlo reteniendo.
Nos detuvimos por hoy y pescamos algo para cenar. A la hora de irnos a dormir escuché la lluvia golpear contra mi tienda, pero no entró agua por los hoyos que habían hecho los cuervos. Salí a ver y no estaba lloviendo, pero aún se escuchaban las gotas. No sé si esto significa que estamos saliendo de donde quiera que nos hayamos metido, o que estamos cada vez más perdidos.

21 de Agosto de 1921

Ivy dijo que no se sentía bien para remar. Ahora solo quedamos Geoffrey y yo para remar y eso nos está deteniendo. Mis esperanzas de volver a casa se reducen con cada día que pasa.
El lugar que elegimos para acampar hoy fue rodeado por los cuervos. Podemos oírlos moviéndose entre las ramas. De vez en cuando alguno suelta un graznido amenazador y Ivy se sostiene el brazo herido. Geoffrey también notó esto y le ofreció volver a revisar su herida, pero Ivy se negó y dijo que solo estaba nerviosa.

22 de Agosto de 1921

Esta mañana nos despertamos con el campamento desordenado. Por todo el lugar había huellas de cuervo de un tamaño anormal. Las marcas eran más grandes que un pie humano. Recogimos todo y nos pusimos en marcha de inmediato.
Una vez en la canoa le pregunté a Ivy por las armas, pues no encontraba la mía. Me dijo que con las prisas las olvidó en el sitio del campamento. No puedo culparla, pero me sentiría más seguro con mi revólver en la mano.

23 de Agosto de 1921

El grito de Ivy nos despertó. Salí de mi tienda y no la vi por ningún lado. Mary estaba frente a la tienda que compartía con Ivy. Estaba observando con repulsión unas huellas gigantes de cuervo. Ivy volvió a gritar. Parecía venir del bosque. Mary intentó correr tras ella, pero su pierna rota no la dejaba ir muy rápido. Yo salí presto tras la voz de Ivy mientras Geoffrey ayudaba a Mary a intentar correr.
Encontré las extrañas huellas de cuervo y seguí el rastro. Después de un rato el rastro terminó abruptamente. Geoffrey quería abandonar la búsqueda. Daba por perdida a Ivy, pero Mary no iba a abandonar a su amada. Y yo tampoco podía dejar a alguien a merced de esos monstruos. Continuamos la búsqueda deambulando por el bosque desconocido sin armas y sin pistas.
En algún punto Geoffrey se apartó de nosotros. Lo escuchamos gritar un improperio y al seguir su voz lo encontramos sentado frente a un árbol con una pierna herida. Por un momento creí que las hojas del árbol eran negras, pero en realidad eran miles de cuervos posados en sus ramas desnudas. El recuerdo de miles de ojos negros mirándome fijamente me perseguirá hasta la tumba. Geoffrey nos dijo que lo habían atacado.
Cuando nos acercamos al árbol una silueta imposiblemente alta salió de atrás del tronco. La criatura nos habló con la voz de Ivy:
“Es mejor si no se resisten”, dijo. “Si se dejan llevar no será doloroso. Y al final podrán volar”.
 Le dije a Mary que corriera, pero se quedó inmovil viendo a la criatura. Me avergüenza admitirlo, pero no pude soportarlo más y salí corriendo.
Llegué hasta la canoa, me subí y comencé a remar enloquecido. Seguí río abajo hasta que me desmayé de cansancio y hambre. 

24 de Agosto de 1921

Cuando desperté estaba en un embarcadero en Carlisle. Un granjero local me encontró y me ayudó hasta que estuve listo para emprender el regreso a mi ciudad.

1 de Septiembre de 1921

A veces todo parece haber sido una pesadilla. Nada de eso pudo haber sido real, ¿cierto? Personas cuervo, ¡qué disparate! Pero la ausencia de mis amigos no miente, todo fue real.
Vivo con paranoia de que las personas cuervo vengan por mí. CAda vez que veo un cuervo siento que me vigilan, que están esperando el momento oportuno para llevarme a su bosque de pesadilla bajo un cielo con estrellas desconocidas. El miedo está acabando con mis nervios. A veces pienso que habría sido mejor dejar que todo terminara en aquel bosque, bajo aquel árbol lleno de cuervos.

Este texto es producto de una seción de un juego de rol llamado English eerie. Si quieres saber más al respecto puedes escuchar mi podcast en youtube, Ivoox o Spotify.

También puedes conseguir el manual en pdf del juego aquí.



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